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Seis menos uno, igual a uno

-Hay un error. Todavía no existe prueba de que sea cierto. -Definitivamente todo puede ser un error. La gente se equivoca, a veces hasta ignora que se equivoca. -Pero tú te equivocas siempre. Aquí salimos afectados por las decisiones prematuras que se hacen. -¿Qué dices? Todos votamos antes de tomar esas decisiones.  -Sin embargo, las únicas propuestas son las tuyas. Nadie nunca puede hablar con libertad... -Él tiene razón. -Mejor no te metas. Deja que lo arreglen entre ellos. -¿Acaso tú estás conforme con el dichoso "trato de libertad" del que formamos parte? Yo estoy cansado de obedecer a un tirano. Más vale alzar la voz y desterrarlo. -Así se habla.  -¿Quién más se suma? No dejemos que nuestra voz sea callada. Alcemos la mano y derroquemos la apropiación. -¿Están seguros de querer armar una revolución? ¿Eso es lo que quieren? ¿Enfrentarse a mí? -Tú eres uno, nosotros seis. Contando las abstenciones. Es claro que ganaremos. En silencio tomó un vaso con agua en la mano izqui...
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Castigo

Mi castigo es quererte en silencio, sufrir cada momento pensando en ti y como finges estar bien con esa persona. Mi castigo, al igual que el tuyo, es fingir: yo, al disimular que no te quiero y tú, al disimular que sí lo quieres a él. Nuestro castigo es fingir que no nos amamos, que no sentimos nada, que sólo somos tenemos una amistad y nada más, porque para lo sociedad en la que vivimos aún es mal visto que tú y yo seamos más que amigas. Quisiera gritarle al mundo entero lo mucho que te quiero, que me enloqueces y que predominas no sólo en mis pensamientos… sino que también te encuentras en lo más profundo de mi alma.  Sólo pido fuerzas, resistencia y valentía para aguantar y disimular que entre tú y yo no pasa nada, que cada que me miras no me llevas a otro mundo, y que cada que estamos juntas el tiempo se desvanece en el aire. Que todo deja de tener importancia por un momento porque estar contigo es algo irreal, pareciera que de otro planeta; porque tú eres mi paz en esta guerra...

Dios sí está muerto

a Margaret Atwood y Yoko Ogawa No hay nada en concreto que hacer. He salido a la calle para despejarme un poco, pero no hay mucho que hacer.  He preguntado a todas las personas posibles, sin embargo, cada vez responden de forma más cansada, fastidiadas por mi insistencia. No hay dudas: dios sí está muerto. Hace un par de semanas salió la noticia en todos los medios. Un grupo conservador había tomado posesión de una de las más importantes iglesias en el mundo. Empero, muchos otros grupos se vieron motivados a lo mismo en distintas partes de la Tierra. Pero, cuando el gobierno mundial se había decidido a actuar, un acto llenó de silencio al mundo por unos segundos... el papa se suicido. De forma consecutiva, los seguidores del clero ardieron en llamas con las distintas iglesias hurtadas. Todos los hechos coincidían en la frase que coronaba el evento: ¿Dónde está dios?  Sin embargo, a diferencia de lo esperado, el hecho fue ignorado por la humanidad.  Un par de semanas más t...

La luna, el anochecer y la estrella

Necesito hablarte de algo que me está quemando, que me consume cada día y es… el hecho de no parar de pensar en esa persona, de sentir demasiado; creo que todo este sentir va acompañado de un miedo: el miedo de que no sea recíproco. Siento que me estoy volviendo loca, esa persona es como música sonando en mi cabeza, por más que lo intenté, no sale de mi mente. Y a la vez que el miedo se incrementa yo me dejo llevar, como si fuera una corriente y yo estuviera en medio del mar. Tengo miedo de que no sienta lo mismo por mí. Q ue yo cuando vea la luna piense en ella y ella piense en el Sol o en otras estrellas. La llamo sin llamarla, con la esperanza de que pueda sentirme en donde quiera que esté. A través de mis sueños trato de encontrarla, tal vez así pueda verla, aunque sea por un instante. Quizás pueda ver sus ojos cafés tan preciosos y esa sonrisa hermosa que tanto la caracteriza. Es que… no entiendes, ¿verdad? No lo puedes comprender.  Esa persona fue luz en medio de...

Entre el distanciamiento y el silencio

Anahi Santana   He estado pensando mucho en ti,  ¿cómo es el cielo allá?, apuesto a que estás más enamorada de la naturaleza que nunca, espero que sigas apreciando la belleza de los atardeceres. . . .  Poco a poco te vas alejando, trato de comprenderlo, pero aún así duele, ¿todavía sientes lo mismo por mí? . . . Los días pasan y dejaste de escribir, supongo que tu silencio responde a mi pregunta anterior, pero a mí me dejas con un millón de dudas...                                                                                                                                     ...

Hades

No es fácil andar a ciegas, ni andar a plena luz del día. Resulta menos difícil andar de noche. En ocasiones me arrastro, seguro del camino en el que ando. En otras tantas, me quedo esperando de pie junto al semáforo. Las personas se acercan, me preguntan si pueden ayudarme en algo; yo sólo callo. No hay nada que se pueda hacer más que esperar. Como es costumbre, me siento en alguna banca del parque que está de camino. Algunas mascotas se acercan a olfatearme, algunas aves a picotearme, algunas gentes me miran desde lejos. No puedo devolverles la mirada. No falta quien me acuse de estar perdido; de solicitar mi nombre para buscar un familiar. Me ven viejo, decrépito. No falta quien me crea amigo. La verdad es que me siento en la banca esperando la muerte. Morir en casa sería demasiado funesto; además, a veces desconozco mi cama, mis muebles, mi casa. Todo se siente ajeno ahí. Por otro lado, aquí todo es tan familiar, aún la gente que me desagrada la siento tan cercana. Los animales com...

¿Cuándo muere la esperanza?

Anahi Santana Dicen por ahí que “la esperanza nunca muere”, pero últimamente me he cuestionado esto, ¿y si sí tiene un fin? Si es así… ¿Cuándo  muere? ¿En realidad alguna vez muere? ¿O sólo se transforma por la resignación? No logro llegar a una conclusión, pienso que tal vez sí se convierte en resignación, pero ¿Esto significa su fin? ¿O sigue ahí, quedándose de manera silenciosa e intangible en nuestro ser?

Iztaccíhuatl

En la punta de la montaña te vistes, el manto azul que dejas caer sobre tu piel anuncia la belleza única que embiste. En tu rostro no hay gesto de hiel, pues te sabes bella desde los pies hasta la cabeza. Con tus dedos  eliminas las dudas y dibujas caricias frescas, que remarcan las albricias; en suma, tu naturaleza. En ti puedo hallar la presencia de la luna, del venado y de la garza; la ausencia de la hiena, del búho y de Atenea                              [la diosa. En ti está impresa la presencia                                            [humana.

Viejos conocidos

Tlacuache Urbano La noche es fría y lluviosa. Mis huesos helados presagian  una visita maldita y ponzoñosa.   Acuden a mi puerta viejos fantasmas, adornados con ópalo y perlas brillantes. En lo más oscuro de sus fúnebres almas portan penas siempre avasallantes.   ¡Aléjense de aquí!, les grito, temeroso, oculto desde la ventana. Parecen no escuchar y continúan su rito.   Han logrado entrar y sus lamentos  son cada vez más cercanos. No siento el cuerpo y me tiemblan las manos.   Ahora, han subido las escaleras y solo una habitación nos separa. No sé si vienen más desde las afueras, solo el destino sabe lo que me depara.   Puedo verlos, se encuentran frente a mí, sus ojos tristes y vacíos se alimentan de mis esperanzas. Me recuerdan un pasado oscuro y sus viejas añoranzas.   Los fantasmas que me visitan, enemigos que surgen de la oscuridad, no solo antiguas agonías suscitan, pues también me recuerdan cierta necedad   que me orillaba a hacia la d...

Cuando se acaba

Anahi Santana El dolor de terminar con alguien y despertar al día siguiente es terrible. Despiertas y sabes que a partir de ese día ya nada será lo mismo, sientes un vacío en tu interior por el hecho de romper con los hábitos que antes tenías con esa persona. Ya no habrá más mensajes dando los “buenos días” o recibiéndolos, ni más notas de audio largas, ya no habrá más llamadas en la madrugada, ni etiquetas en posts en redes sociales. Lees las conversaciones una y otra vez, en especial la última que tuvieron antes de que todo llegara a su fin, y te das cuenta de que en efecto: todo terminó. Se te hace increíble cómo las cosas pueden cambiar de un día a otro, y te sorprendes de lo efímero que es todo; te cuestionas qué es lo que vas a hacer con todo lo que sientes por esa persona, piensas que tal vez transformarlo en arte no es una mala idea. Al final te das cuenta de que la única persona que va a estar contigo eres tú y que la mejor decisión que pudiste tomar fue alejarte porque sa...