-Hay un error. Todavía no existe prueba de que sea cierto. -Definitivamente todo puede ser un error. La gente se equivoca, a veces hasta ignora que se equivoca. -Pero tú te equivocas siempre. Aquí salimos afectados por las decisiones prematuras que se hacen. -¿Qué dices? Todos votamos antes de tomar esas decisiones. -Sin embargo, las únicas propuestas son las tuyas. Nadie nunca puede hablar con libertad... -Él tiene razón. -Mejor no te metas. Deja que lo arreglen entre ellos. -¿Acaso tú estás conforme con el dichoso "trato de libertad" del que formamos parte? Yo estoy cansado de obedecer a un tirano. Más vale alzar la voz y desterrarlo. -Así se habla. -¿Quién más se suma? No dejemos que nuestra voz sea callada. Alcemos la mano y derroquemos la apropiación. -¿Están seguros de querer armar una revolución? ¿Eso es lo que quieren? ¿Enfrentarse a mí? -Tú eres uno, nosotros seis. Contando las abstenciones. Es claro que ganaremos. En silencio tomó un vaso con agua en la mano izqui...
Mi castigo es quererte en silencio, sufrir cada momento pensando en ti y como finges estar bien con esa persona. Mi castigo, al igual que el tuyo, es fingir: yo, al disimular que no te quiero y tú, al disimular que sí lo quieres a él. Nuestro castigo es fingir que no nos amamos, que no sentimos nada, que sólo somos tenemos una amistad y nada más, porque para lo sociedad en la que vivimos aún es mal visto que tú y yo seamos más que amigas. Quisiera gritarle al mundo entero lo mucho que te quiero, que me enloqueces y que predominas no sólo en mis pensamientos… sino que también te encuentras en lo más profundo de mi alma. Sólo pido fuerzas, resistencia y valentía para aguantar y disimular que entre tú y yo no pasa nada, que cada que me miras no me llevas a otro mundo, y que cada que estamos juntas el tiempo se desvanece en el aire. Que todo deja de tener importancia por un momento porque estar contigo es algo irreal, pareciera que de otro planeta; porque tú eres mi paz en esta guerra...