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Mostrando las entradas de diciembre, 2020

Un desusado diciembre

  Un desusado diciembre Anahi Santana Estamos a días de terminar el año, y esta “nueva normalidad” a unos nos está consumiendo; creo que, de todos los futuros imaginables, a nadie le pasó por la mente que todo esto pasaría. Es un año donde sentimos que casi no realizamos nada de aquellos propósitos que nos habíamos prometido en 2019, sin embargo, el tiempo es relativo, muchas muertes pasaron, y por desgracia, siguen ocurriendo; sé lo terrible que se siente cuando alguien que amas se marcha a otro plano, pero no me quiero imaginar ese mismo sentimiento en estas fechas. Diciembre no se siente cálido y amable como solía ser, ahora se siente deprimente y hace que pensemos y cuestionemos todo más de lo normal. La actitud en esta pandemia es lo que a muchos nos ha mantenido cuerdos, porque sí, todos hemos tenido días grises, días en que sentimos que todo se apaga y un agujero invade nuestro pecho, sin embargo, seguimos aquí, a pesar de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y sobre ...

Cuento breve

  Tlaui-Cólotl Xoxotla En el silencio de una noche, Ángela paseaba con el recuerdo de su amada en el labio.  ⎯ ¿Qué podré hacer? ⎯ decía ⎯ para que su familia me acepte, pues si de amor nuestras almas juntas suelen volar, qué mejor que volasen juntas en la gloria de la eterna alabanza.    Al llegar a su casa, su madre tenía preparada la cena. Con un gusto desbordante en el rostro le adelantaba una noticia: la próxima llegada del Conde de Río Vago para la cena. Ángela muda de sorpresa corrió a su cuarto. El sollozar era doloroso y rompía las paredes de su amor: estaba por casarse con un extraño gracias a la promesa de un padre casi olvidado.    ⎯ Mi padre prometió mi futuro, cuando yo apenas aparecía. Ahora él se ha marchado y yo cargo con la desgracia de sus promesas vacías, pero que se cobran con cuantiosa valía.    Conocer al Conde era la pieza faltante.   Se preparó y fue al comedor. Un joven apuesto con una mirada palpitante le pidió que ...

Entradas Anahi Santana

Lo que vibras lo atraes Persistes Personas Carta a mi yo del pasado En el mismo lugar Una década de tu ausencia Un desusado diciembre Ella Esperanza Chechenia: donde el amor significa muerte Las maestras: guías espirituales de la vida Convergencia predestinada Entre el cielo y el mar Cuando se acaba

Entradas Tlacuache Urbano

Y te busqué por todos lados Doblepensando la realidad Detrimento nuclear El óbice para una construcción interdisciplinaria de las ciencias El año olvidado. (Primera parte) Cuatro enseñanzas breves de Schoenberg sobre la estética El péndulo, de Ray Bradbury. (Traducción - Primera parte) El péndulo, de Ray Bradbury. (Traducción - Segunda parte) El péndulo, de Ray Bradbury. (Traducción - Tercera y última parte) Soneto de la Tercera #GeneraciónDeCristal Flora Viviendo con Ego Fluctuaciones Los días no tienen sombra Viejos conocidos

El péndulo, de Ray Bradbury. (Traducción - Tercera y última parte).

[Primera parte]           [Segunda parte] Pero un día, mientras Layeville miraba hacia la ciudad y a su gente desdibujada por el continuo movimiento, percibió que un enjambre de oscuridad se extendía por los cielos. Los cohetes espaciales de la ciudad que cruzaban el cielo sobre pilares de fuego escarlata, se lanzaron indefensos y asustados en busca de un refugio. La gente corrió como agua salpicada en azulejos, mientras emitía gritos silenciosos. Las criaturas alienígenas revolotearon hacia abajo: prominentes masas gelatinosas de color negro absorbieron la vida de todos. Se agruparon densamente sobre todo, resplandecieron por un momento sobre el péndulo y su cuerpo que yacía arriba; sobre los engranes giratorios y las entrañas rugientes de la criatura metálica que alguna vez había sido una Máquina del Tiempo. Después de una hora se alejaron por el horizonte para nunca más volver. La ciudad estaba muerta. Arriba y abajo, Layeville continuó su ...