Su sonrisa me cautivó desde la primera vez que la vi, se veía tan solitaria, pero tan independiente, no me imaginé que iba a ser un problema sacarla de mi mente, miré sus ojos, y sin percatarme, en ella caí. Con una sola palabra suya reviví, no importaba qué dijera la gente, del amor me hizo creyente, pero a confesarle mi sentir nunca me atreví. Se fue sin saber que en lo profundo de mí se encontraba, quedé en la espera de perderme en su mirada, y de ser su amiga, siempre me engañaba. De fingir amistad terminé agotada, su presencia, un antes y después en mi vida marcaba, pero ulteriormente comprendí que no era la indicada. Anahi Santana