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Mostrando las entradas de enero, 2021

Ella

Su sonrisa me cautivó desde la primera vez que la vi, se veía tan solitaria, pero tan independiente, no me imaginé que iba a ser un problema sacarla de mi mente, miré sus ojos, y sin percatarme, en ella caí. Con una sola palabra suya reviví, no importaba qué dijera la gente, del amor me hizo creyente, pero a confesarle mi sentir nunca me atreví. Se fue sin saber que en lo profundo de mí se encontraba, quedé en la espera de perderme en su mirada, y de ser su amiga, siempre me engañaba. De fingir amistad terminé agotada, su presencia, un antes y después en mi vida marcaba, pero ulteriormente comprendí que no era la indicada. Anahi  Santana  

El crepúsculo en Marte es azul.

  Arturo Vallejo. Texto enviado. La densa atmósfera del Planeta Rojo tiñe los cielos de un intenso índigo cuando el sol se esconde detrás de accidentadas montañas, filosas como los dientes de dragones prehistóricos. El disco solar palidece y muere en una brillante luz azul. A su alrededor empiezan a nacer las estrellas, pequeñas luciérnagas en aquel espectáculo sobrecogedor de luz y polvo. El atardecer marciano podría parecer alienígena para el ojo humano, pero no para Katyusha. Ha nacido en la ciudad marciana de Da Vinci, enclavada en el cráter del mismo nombre, y protegida de la hostil atmósfera extraterrestre por una fina cúpula flexible y resistente. Katyusha ha mirado cientos de atardeceres en Marte, de los azules más intensos hasta los más pálidos, cuando le parece que el sol está a punto de fenecer. Ha vivido toda su vida entre la tierra roja y las arenas palpitantes. Ha amado en las rocosas montañas y observado sobrecogida la titánica mole del Monte Olimpo. Ha nadado en los...

El año olvidado. (Segunda parte y final).

[Primera parte] Tlacuache Urbano El avión aterrizó en la isla a las siete de la mañana. Enzo aún no despertaba del todo cuando bajó y sintió la humedad del piso en sus calcetines. Era una mañana fría, grises nubarrones cubrían el cielo. El viento soplaba tan fuerte que la lluvia  lastimaba al impactar su piel.  Cuando había buscado información sobre el lugar en internet, decía que supuestamente en esta época del año el clima sería templado. Por esa razón la mayoría de las prendas que llevaba eran ligeras. La isla era realmente una meseta en medio del mar. El terreno era plano en su mayoría, pero existían algunas colinas. Casi todo era cubierto por pasto verde y flores coloridas. No había demasiados árboles, pero sí una gran cantidad de insectos. A lo lejos se veía un pequeño rebaño de ovejas pastoreando. André le dio un impermeable e indicó el camino que debían recorrer.  Caminaron un rato por una pendiente. No había rastros de actividad humana por los alrededores, a...