Su sonrisa me cautivó desde la primera vez que la vi,
se veía tan
solitaria, pero tan independiente,
no me imaginé
que iba a ser un problema sacarla de mi mente,
miré sus ojos, y
sin percatarme, en ella caí.
Con una sola
palabra suya reviví,
no importaba qué
dijera la gente,
del amor me hizo
creyente,
pero a confesarle mi sentir nunca me atreví.
Se fue sin saber
que en lo profundo de mí se encontraba,
quedé en la espera
de perderme en su mirada,
y de ser su amiga,
siempre me engañaba.
De fingir amistad
terminé agotada,
su presencia, un
antes y después en mi vida marcaba,
pero ulteriormente comprendí
que no era la indicada.
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