Tlaui-Cólotl Xoxotla [Segunda parte] Este mezcal no sabe a nada, dijo ella después de empinarse el caballito de cinco onzas de un solo esfuerzo. Pagó lo correspondiente y bajó las escaleras del bar sin ningún cuidado. Llegó a la puerta de salida, la empujó y vió que la lluvia no había demorado en llegar a la ciudad. ⎯Otra vez me voy a mojar⎯ refunfuñó y salió de aquel local en la zona centro de la ciudad. En la parada del camión había sólo dos personas: un hombre de su misma edad y una anciana temerosa que con la mirada la acusaba tanto a ella como al sujeto silencioso. Se sentó en uno de los espacios vacíos a esperar la ruta correspondiente. Diez minutos más tarde el camión llegó y ella seguía mojada hasta los interiores, y el camión chocaba en los topes por lo lleno que iba. Ella no puso excusa y subió. La anciana reclamó ir primero para no ir colgada de la puerta; sin ánimo aceptó ser la portera del camión en las siguientes paradas. El viento en su cara chocaba con cierta...