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Las maestras: guías espirituales de la vida


Anahi Santana

A lo largo de mi vida he tenido distintos profesores, sin embargo, ninguno me marcó tanto como las maestras. Desde la primaria tuve una que fue mi favorita, apenas tenía 6 años y esa señora fue un ángel conmigo completamente, que, el día que me enteré de su fallecimiento, me fue inevitable llorar sin importar que hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que la vi.

En la secundaria me encontré con otra, una maestra de Artes Visuales, quien siempre confió en mí y a la vez me hizo creer en mí misma, dándome una buena razón para seguir con mi vida, debido a que, en ese entonces, tenía graves problemas de autoestima, y por desgracia, pasaba por mi mente ponerle fin a todo.

En la universidad volvió a suceder lo mismo, desde un inicio no me sentía cómoda en la carrera, el ambiente que abundaba era muy tóxico, y semestres más tarde, el darme cuenta de que me había equivocado al elegirla, se juntó con mi última ruptura amorosa, provocando que cayera en una tristeza inmensa, que comenzara a bajar mis calificaciones, reprobara, y que tuviera muchas ganas de desertar de la universidad. Pero ya no podía hacerlo, me encontraba casi a la mitad de acabarla, y mamá para nada apoyaba la idea de dejarla. ¡Es ahí dónde apareció otro ángel!, una profesora que me ayudó en aquellos tiempos donde todo estaba saliendo mal, ella fue una luz en toda la oscuridad por la que estaba pasando; gracias a su pasión y amor por dar clases, empecé a agarrarle gusto a mi carrera, lo que provocó que se me hiciera más fácil el proceso de cursarla.

Semestres después, otro ángel apareció en mi camino, una maestra que, con su creatividad, grandes ganas de enseñar, sus palabras y su motivación, hicieron más amena mi estancia en la universidad, y a la vez, me hizo creer que aún existen muchos seres con gran sabiduría y empatía hacia sus alumnos y alumnas.

Pero, ¿por qué te he hablado de ellas? ¿a dónde voy con todo esto? Mi propósito aquí es hacerte reflexionar y reconocer a estas personas que dan todo de sí mismas con sus alumnxs. Asimismo, como lo dice el título, ellas no son sólo maestras en el ámbito académico, sino que, también son gurús de vida, estoy segura de que al menos has tenido una de ellas en toda tu trayectoria escolar, por lo que, sabes perfectamente a lo que me refiero.

Sus enseñanzas han marcado un antes y un después en nuestras vidas, que trascienden lo académico, y nosotrxs, como alumnxs, nos volvemos discípulxs de su sabiduría, lo que provoca que nos ayuden en nuestro camino espiritual, y que, por lo tanto, hagan que la vida sea más sencilla.

Son como un rayito de sol: tranquilo y cálido, un rayito mandado por el universo para cumplir su misión espiritual y a su vez, ayudarnos con el nuestro. Honremos y agradezcamos su existencia, no sólo los 15 de mayo de cada año, sino, siempre, en cada uno de sus saberes.

¡Gracias por darlo todo por sus alumnxs!, sus enseñanzas quedan marcadas en lo profundo de nuestros corazones.


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