Tlacuache Urbano Los hombres me cotejan con las flores a las que doy vida, como si solo cobraran importancia cuando les arrebatan la vida y las obsequian. Su vanidad les impide aceptar que algo tan bello y natural no pudiera ser producto de ellos. Pese al gran ingenio que ostentan tener, aquello que crean está siempre destinado a destruir la vida. Se jactan de ser “civilizados”, pero olvidan que sin la bondad de Prometeo, aún vivirían en las cuevas y se arrastrarían en la miseria. Padecerían por el frío y serían devorados por las “bestias” y su propia raza. Me desestiman a mí, la progenitora de todas las flores, creadora de los pétalos de rosa y violeta que según Lampridio extinguieron el aliento de los invitados del banquete de Heliogábalo. A mí, una de las diosas de la fertilidad y de la primavera, estación a la que se le dedican las Floralias, fiestas celebradas en mi nombre que solo buscan satisfac...