El pasado importa, indudablemente, pero no nos determina. Una paradoja, ¿no? No podemos sacarlo de nosotros, nuestro cuerpo, vivencias, percepción del mundo… Pero podemos utilizarlo como una estructura capaz de moldear nuestro futuro, o algo parecido, porque el futuro no existe. Se podría decir lo mismo del pasado, pero es real en tanto podemos revivirlo en el presente. Sin embargo, solo es una memoria poco sincera, ya no es real en absoluto. Lo alteramos, es una versión de nuestras vidas que nos contamos constantemente para darle sentido a lo que alguna vez pasó. Se actualiza en el presente, una y otra vez, así, hasta que por fin es olvidado. Los días no tienen sombra, al igual que el pasado, pero sabemos que ocurrió. Algo nos lo dice, porque ¿cómo es posible que hayamos llegado hasta aquí, sino a través de otros días?, ¿estamos condenados al olvido?, ¿la muerte es olvido? En tanto el pasado exista, por decirlo de alguna forma, y los días sigan transcurriendo, tenemos...