Un desusado diciembre
Estamos
a días de terminar el año, y esta “nueva normalidad” a unos nos está
consumiendo; creo que, de todos los futuros imaginables, a nadie le pasó por la
mente que todo esto pasaría. Es un año donde sentimos que casi no realizamos
nada de aquellos propósitos que nos habíamos prometido en 2019, sin embargo, el
tiempo es relativo, muchas muertes pasaron, y por desgracia, siguen ocurriendo;
sé lo terrible que se siente cuando alguien que amas se marcha a otro plano,
pero no me quiero imaginar ese mismo sentimiento en estas fechas. Diciembre no
se siente cálido y amable como solía ser, ahora se siente deprimente y hace que
pensemos y cuestionemos todo más de lo normal.
La
actitud en esta pandemia es lo que a muchos nos ha mantenido cuerdos, porque sí,
todos hemos tenido días grises, días en que sentimos que todo se apaga y un
agujero invade nuestro pecho, sin embargo, seguimos aquí, a pesar de todo lo
que sucede a nuestro alrededor, y sobre todo, lo que ocurre en nuestro
interior.
Las
redes sociales se han convertido en un nuevo planeta para nuestro escape,
pasamos de Instagram a Facebook, y cuando menos nos damos cuenta, entramos a un
nuevo mundo, donde una interacción define nuestro sentir, pero ¿en realidad nos
han ayudado a ser más humanos los unos con los otros?, a veces considero que
sí, pero luego encuentro noticias que muestran lo desagradable que puede llegar
a ser el ser humano y dejan mucho que pensar.
Sin
embargo, no todo es malo, ¿cierto?, fue un año con diversas lecciones
personales, donde muchos profundizamos en nuestro ser y aprendimos sobre amor
propio, pero para otros no fue así… Lamento con toda mi alma cada una de las
perdidas de este año, se ha normalizado ver a todas aquellas personas como una
cifra más y se ha perdido el sentido humano.
Algunos
se la pasan quejándose porque cada día aumentan las muertes, pero no ven más
allá de eso, y peor aún, otros son tan sínicos que no hacen lo que está en sus
manos para que haya un mejor control en la sociedad, porque sí, el cambio
comienza con uno mismo… Habrá que cuestionarnos qué es lo que estamos haciendo
cada uno al respecto.
Apocalípticos
y apesadumbrados se sienten estos tiempos, 2020 fue tan inusual, y las festividades
de este mes, también lo serán; habrá asientos vacíos en mesas de algunas familias,
debido a la ausencia de seres queridos, unas temporales, pero otras eternas.
Qué
raro es diciembre, la mente analiza todo con mayor profundidad y la ausencia de
personas que amamos se siente aún más.
Comentarios
Publicar un comentario