Mi castigo es quererte en silencio, sufrir cada momento pensando en ti y como finges estar bien con esa persona.
Mi castigo, al igual que el tuyo, es fingir: yo, al disimular que no te quiero y tú, al disimular que sí lo quieres a él.
Nuestro castigo es fingir que no nos amamos, que no sentimos nada, que sólo somos tenemos una amistad y nada más, porque para lo sociedad en la que vivimos aún es mal visto que tú y yo seamos más que amigas.
Quisiera gritarle al mundo entero lo mucho que te quiero, que me enloqueces y que predominas no sólo en mis pensamientos… sino que también te encuentras en lo más profundo de mi alma.
Sólo pido fuerzas, resistencia y valentía para aguantar y disimular que entre tú y yo no pasa nada, que cada que me miras no me llevas a otro mundo, y que cada que estamos juntas el tiempo se desvanece en el aire. Que todo deja de tener importancia por un momento porque estar contigo es algo irreal, pareciera que de otro planeta; porque tú eres mi paz en esta guerra en la que estoy dispuesta a luchar sólo para que seamos libres y felices.
Comentarios
Publicar un comentario