Fallezco una vez más al tentar tu recuerdo,
es difícil renacer, las vidas son pocas;
comienzan a escurrirse los días entre mis dedos
y las horas pasan con la velocidad del silencio
que te escondió por siempre en el desierto
[Te quiero.
Ya no sé si de verdad quiero quererte
o si es necesario un odio sincero.
No te amenazaré con la llegada del olvido,
eso lo sabías desde nuestro primer beso.
Si me tiento frágil y honesto es por la historia
(el amor no es motivo), es difícil figurarme roca
cuando contigo simulé ser poeta.
Te puedo asegurar que mis letras la ocupas
para expresar fascinación en los días,
para cuando el querer se te escapa por la boca.
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