Mi Sol amanece cansado,
me reprocha el dolor
y también el silencio dado,
mi Sol está sin color
tirado, arrumbado muy cerca
de un lago. Mi Sol grita
desde lejos, o tirita
de frío en este invierno.
Mi Sol se queja por terca
respuesta, pero no puedo
ofrecerle algún placer tierno.
Mi Sol habla muy quedo
y yo soy sordo para lamentos.
Mi Sol, por fin, está muerto.
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