Te conocí y ahí entendí por qué el universo tardó tanto en que aparecieras en mi vida. Todo era cuestión de tiempo, allá arriba sabían perfectamente lo que estaban preparando, ¿Dios? ¿el Universo? No sé a quién cederle los créditos sobre la gran conexión que surgió. Casualidades lindas, conexiones cercanas, es básicamente lo que pasó entre nosotras.
Encontrarte ha sido una de las cosas más raras y bellas que me pudieron suceder. No sé cómo pasó, sin duda fue muy rápido, pero debo decir que, si de algo estoy segura es de que quiero saber de ti completamente, quiero leerte una y otra vez como uno de mis libros favoritos. Quiero leer y releer cada párrafo tuyo, mientras observamos los atardeceres, para que de esta manera pueda aprender de ti y de tu historia desde diversas perspectivas… Quiero conocerte, y dejarlo fluir. Mi intención no es forzar nada, simplemente que pase aquello que estaba destinado a ser.
He de confesar que contigo entendí lo increíble que son las casualidades de la vida, el destino es impredecible, sólo debemos tener paciencia ante todo aquello que queramos en nuestras vidas.
Gracias por esa convergencia tan mágica. Tu mirada me dio paz, porque al ver tus ojos mientras el mar se escuchaba de fondo, me di cuenta de que me encontraba en un lugar seguro.
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