Ir al contenido principal

Bailarina


En el salón sonríes con las zapatillas
que dibujan rutinas claras y precisas
sobre la duela cobriza. Tu llanto, Bailarina, 
queda ilustrado en tu mejilla,
tu lamento deslumbra el auditorio:
hoy fuiste Julieta, ayer Dulcinea,
mañana… volverás al silencio de tu ensayo.
¡Oye, Bailarina! Quiero lleves mis aplausos
y petrifiques tu silueta; haz crujir la duela,
haz que duela el corazón.
Bailarina, haz lo que quieras con tus zapatillas: 
masacra las risas, los aplausos, los asientos vacíos, las críticas. 
Bailarina, enséñanos tus dedos lastimados, 
tus ensayos de terna repetición.
No hay rutina sencilla, ni personas
tan persistentes en una acción.
¡Bailarina! Ignóranos, no sabemos nada. 
Sólo cierra el telón y déjanos llorar…
llorar tu pasión.  

Comentarios

Popular Posts

Entradas Anahi Santana

Lo que vibras lo atraes Persistes Personas Carta a mi yo del pasado En el mismo lugar Una década de tu ausencia Un desusado diciembre Ella Esperanza Chechenia: donde el amor significa muerte Las maestras: guías espirituales de la vida Convergencia predestinada Entre el cielo y el mar Cuando se acaba

¡Colabora con nosotros!

Adiáfora es un espacio comprometido con el ejercicio de la lectura y la producción literaria, por ello, convocamos a nuestros lectores para que, si así lo desean, envíen sus textos y hagan de esta una comunidad más plural y participativa. Para colaborar con nosotros: 1.- Envía tu documento en archivo .doc a la dirección de correo electrónico es.adiafora@gmail.com El correo deberá contener tu nombre o pseudónimo y una breve semblanza (el segundo elemento es opcional).  2.- Si tu texto contiene imágenes que no son tuyas, tendrán que aparecer con sus respectivos créditos. Si las imágenes te pertenecen, notifícalo en el correo. 3.- Si el documento contiene citas que no son tuyas, utiliza el formato APA, Chicago o Harvard. En caso de que el equipo de Adiáfora encuentre ideas plagiadas, el texto será descartado automáticamente. Especificaciones: Los autores en ningún momento perderán los derechos de las obras que envíen. Una vez enviado el archivo, se devolverá una confirmación de reci...

El año olvidado. (Primera parte)

Tlacuache Urbano Corría la tarde por las calles desoladas de la ciudad. El naranja del cielo reflejado por los adoquines del piso anunciaba el fin de la jornada. En el viento frío danzaban las hojas secas que habían renunciado a la inmovilidad de la rama, para descubrir el mundo por su propia cuenta, siguiendo patrones circulares. El silencio a veces era interrumpido por el sonido del aire y el arrastre continuo de las hojas.   La biblioteca estaba por cerrar. Desde que en el año 2068 se había publicado el último tiraje de libros impresos en papel, el número de bibliotecas existentes en todo el mundo había disminuido. Las restantes eran vestigios de las prácticas investigativas de antaño. Si bien todos los libros habían sido digitalizados, Enzo había heredado la bibliofilia de su abuela, una coleccionista empedernida de libros clásicos. Cuando era un niño, pasaba las noches hojeando cautelosamente las obras de los griegos. Difícilmente las entendía, pero el enigma que encerraban pa...