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Doblepensando la realidad


Doblepensar fue un neologismo que apareció por primera vez en 1984, novela escrita por George Orwell, publicada en el año de 1948. El capítulo primero del libro Teoría y práctica del colectivismo oligárquico escrito por Emmanuel Goldstein –contenido en la novela– explica lo siguiente:
Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias albergadas a la vez en la mente. (…) Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega…” 
Desde la lógica formal correspondería a la facultad de mantener dos opiniones, ya sean contradictorias o contrarias[1]al mismo tiempo. Si bien en la ficción es presentado como un mecanismo de control político e ideológico que busca perpetuar un régimen totalitario impuesto por élites, en el mundo real se manifiesta como una opción.
Esta técnica es utilizada en tan diversas situaciones, que muchas veces suele pasar desapercibida. Lo que hoy llamamos hipocresía podría ser una forma degradada del doblepensar; considero que en la primera existe un mayor grado de conciencia. Los hipócritas saben que están diciendo una mentira, lo hacen deliberadamente. 
El doblepensante por su lado, es más peligroso, realmente cree su mentira. No distingue que lo que dice es falaz aunque la realidad le indique lo contrario. Puede estar tan dentro de su fantasía distorsionada, que le es imposible percibir la realidad de forma más o menos objetiva. 
Por ejemplo, quien afirma que el pobre está en condiciones de precariedad porque quiere, pero a la vez reconoce que hay una gran desigualdad social, es un doblepensante en potencia. Lo mismo ocurre con quienes afirman que la vida puede llegar a ser muy complicada, pero al final argumentan que las personas son infelices porque así lo desean. 
El doblepensar, más que un medio de control ideológico impuesto, puede ser visto como una espuria ruta de escape a los problemas que enfrentamos como sociedad. Campañas publicitarias, discursos políticos, modelos económicos, comentarios personales, en todos ellos se puede ocultar.
Los doblepensantes se refugian en sus discursos contradictorios para evitar sentir remordimiento cuando, por ejemplo, realizan acciones poco éticas o se benefician a costa de la explotación los demás. También se puede recurrir a él para evitar el conflicto consigo  mismo.
¿Y tú, estás doblenpensado la realidad sin darte cuenta o lo haces intencionalmente?



[1]Por un lado, la contradicción ocurre cuando una premisa niega el valor de verdad de otra. Por ejemplo, los siguientes enunciados son contradictorios: 1) El gato es negro. 2) El gato no es negro. Ambas se invalidan mutuamente por la partícula “no”, una resulta verdadera y otra falsa.
Por otro lado, la contrariedad se presenta cuando dos premisas son opuestas, o se excluyen gramaticalmente,  sin que alguna de ellas niegue el valor de verdad de la otra. Un ejemplo sería el siguiente: 1) La pared es blanca. 2) La pared es negra. Como se puede apreciar, blanco no niega el valor de verdad de negro, ni viceversa, son términos opuestos pero no se invalidan mutuamente. Una puede ser verdadera y otra falsa, o ambas falsas.
Para mayor precisión puedes consultar: Siade, G. (2019). Una oposición modal aristotélica por medio de los modelos de Kripke. En Horta, Paulín, Flores (Ed.) Sociosemiótica y cultura. Principios de semiótica y modelos de análisis (pp. 283-306). México:UNAM.

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